La gala de clausura del XXII Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife, celebrada el pasado sábado en el Tenerife Espacio de las Artes (TEA), concluyó con una intervención de Francisco Pomares, presidente de la Fundación Canaria Cine+Cómics, organizadora del evento, que sirvió para subrayar la proyección alcanzada por el Salón y el papel de Santa Cruz de Tenerife como referente nacional del noveno arte.
En un acto que calificó de “modesto, pero lleno de entrega, devoción y entusiasmo”, Pomares recordó que hace ocho años la Fundación asumió el reto de resucitar un evento histórico, uno de los primeros salones del cómic celebrados en España, nacido en 1993 por iniciativa de figuras como Manuel Darias, Patricio Ducha, Roberto Burgazzoli y Eduardo González. “El Salón que retomamos tras catorce años de inactividad ha crecido muchísimo, ha consolidado su oferta cultural y recreativa y se ha abierto a nuevos públicos”, afirmó.
El presidente de la Fundación destacó que el éxito de público y la creciente implicación de artistas e ilustradores canarios confirman el interés de la sociedad por el cómic, la animación y la ilustración como expresiones culturales contemporáneas. “Nos consideramos deudores de una forma de hacer que persigue sostener el afecto por la historia y la diversidad del cómic, desde Hergé hasta el manga, desde El Capitán Trueno hasta los universos superheroicos”, señaló.
Un proyecto que trasciende el Salón
Pomares recordó que el Salón forma parte de un proyecto más amplio, fruto del compromiso entre la Fundación Cine+Cómics y el Ayuntamiento de Santa Cruz, “que lo ampara y cobija”, con el objetivo de convertir a la capital tinerfeña en “una de las capitales europeas del cómic, sin pretensiones, pero también sin complejos”.
Bajo esa filosofía, el Salón ha impulsado una intensa agenda de actividades a lo largo del año, entre ellas las celebraciones del Día Nacional del Cómic —cada primer sábado de marzo—, que en Santa Cruz reúne más actividades acreditadas que en ninguna otra ciudad española, y el Congreso Internacional sobre Narrativa en Imágenes, de carácter académico, que ya suma ocho ediciones.
El presidente de la Fundación destacó también la colaboración con instituciones nacionales e internacionales como el Museu del Còmic de Sant Cugat del Vallès, la Sectorial del Cómic, el Instituto Quevedo del Humor de la Universidad de Alcalá, la Cátedra Cultural Moebius de la Universidad de La Laguna, la Maison Autrique de Bruselas, la Vitrina de Valonia en La Habana o el Museo de Angulema.
Cumplimiento de compromisos
Durante su intervención, Pomares repasó los compromisos adquiridos el pasado año, ya cumplidos, entre ellos la creación del Archivo Digital de Ilustradoras e Ilustradas, que reúne más de 30.000 imágenes de 250 autoras y constituye un repositorio único en España. El archivo se presentó el pasado marzo en Santa Cruz y Las Palmas de Gran Canaria, acompañado de exposiciones en ambas capitales.
El segundo compromiso cumplido ha sido la apertura de la Casa de la Historieta Manuel Darias, el primer centro permanente de divulgación y estudio del cómic en las Islas, dedicado al periodista y crítico que durante décadas ha difundido la historieta desde su sección semanal en La Tarde y Diario de Avisos. “Manolo Darias ha hecho el mayor esfuerzo individual realizado en el cómic español para preservar su memoria”, subrayó Pomares, añadiendo que el nuevo espacio será “un homenaje vivo a su legado”.
Mirando al futuro
Entre los próximos proyectos de la Fundación, Pomares anunció la apertura, en el primer trimestre del próximo año, de una nueva sede con más de mil metros cuadrados, que albergará un centro de documentación, la mayor biblioteca especializada de España —con cerca de 140.000 tebeos en sesenta idiomas y 5.000 obras de consulta—, una cineteca y un museo.
El presidente adelantó también la creación de una casa-taller de artistas residentes, destinada a acoger a autores de Europa, América y África, y la propuesta de organizar un mercadillo mensual de arte y tebeos en la trasera del templo masónico, frente a la futura sede de la Fundación. “Si hemos logrado sobrevivir al carril bici, seguro que esto será más fácil”, bromeó.
Pomares insistió en que el objetivo de la Fundación es lograr una fusión entre los distintos públicos que conviven en torno a la cultura visual contemporánea: “Queremos unir a lectores y críticos, dibujantes y estudiosos, a los aficionados al cómic con los del cine, el videojuego, el cosplay o los juegos de mesa. Ser divertidos, pero también didácticos. Contribuir a recuperar el placer de leer y mantener vivo el sentido de la maravilla”.
Una industria cultural en crecimiento
En su discurso, el presidente de la Fundación subrayó la importancia de seguir fomentando una pequeña industria editorial canaria, que permita a los artistas locales acceder a la gran industria con sus propios proyectos. “Estamos trabajando para que en Canarias exista una estructura que sostenga a nuestros creadores”, afirmó.
Pomares agradeció expresamente el apoyo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, encabezado por el alcalde José Manuel Bermúdez, así como el respaldo de los concejales Santi Díaz, Javier Rivero, Purificación Dávila y Carmen Pérez, del Cabildo de Tenerife, representado por el consejero José Carlos Acha, y del Gobierno de Canarias, Promotur y el Ministerio de Cultura. También tuvo palabras de reconocimiento para las empresas colaboradoras, los trabajadores municipales, los voluntarios, las escuelas de arte, los colegios y las miles de personas que participaron en las actividades del Salón.
“El esfuerzo y la dedicación de todos los que hacen posible este evento son la verdadera medida de su éxito”, aseguró, antes de agradecer a los autores invitados, las tiendas especializadas y el público su presencia y fidelidad.
El acto concluyó con un mensaje de optimismo y continuidad: “Cuando todos estos proyectos sean una realidad —dijo Pomares— podremos decir con orgullo que Santa Cruz es la capital española del cómic”.
Entre los aplausos del público, el presidente de la Fundación invitó a los asistentes a regresar el próximo año: “Les pido que vuelvan, para comprobar que seguimos creciendo y que este sueño compartido sigue vivo. Muchísimas gracias”.
